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Posesión infernal (Evil Dead)
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Calificacion 5,8
Género:

Fantasia/ Terror

País: USA
Duración: 91 min.
Año: 2013
Director: Fede Álvarez
Reparto:
Jane Levy, Shiloh Fernandez, Lou Taylor Pucci, Elizabeth Blackmore, Jessica Lucas, Phoenix Connolly, Jim McLarty, Sian Davis
Castellano Trailer
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Posesión infernal (Evil Dead)

Cinco amigos se alojan en una cabaña de Tenessee para así poder ayudar a una de los jóvenes, que se encuentra en rehabilitación por drogas. Estar sin sus drogas convierte a la chica en una persona agresiva, lo que llevará a sus amigos a no darse cuenta de que en realidad esta poseída por demonios que fueron desatados al leer el Necromicon… Remake del clásico de Raimi. Posesión infernal (Evil Dead)

Critica:

“The Evil Dead” es, sin duda, una obra importante en la historia del cine, pese a que esto pueda escandalizar a los puritanos y elitistas pedantes de siempre que adoran el cine de Renoir pero no están dispuestos a aceptar que un estudiante americano de 20 años tuviese algo que decir en la narración cinematográfica usando los códigos o “tópicos” del cine de terror de su época. Es importante porque sobrevive a sus defectos, que en el fondo no son muchos ni muy importantes, y trasciende las fronteras del “género” en el cual existió y se mantuvo durante décadas en los videoclubs de todo el mundo. Técnicamente era una obra de arte, tanto en la recreación de la atmósfera claustrofóbica como en algunos momentos asombrosos, propio de un genio o de quien sabe mucho del arte del cine, como es el caso de la introducción de los jóvenes al mundo tenebroso del bosque con ese coche amarillo rozando las ramas de los árboles y el columpio golpeando a lo lejos la cabaña. Era, y es, una obra maestra porque va más allá de los tópicos impuestos y se instala en un escenario difícil de definir, a medio de camino entre lo explícito y una suerte de terror y suspense sicológico muy logrado en su parte final. Por si fuera poco, el final es en mi opinión extraordinario. Toda la película respira la obra de Lovecraft y sus entidades ocultas o latentes que esperan una “abertura” por la que acceder a nuestra dimensión, y donde el hombre es una criatura insignificante, pura carne frágil dispuesta a ser destrozada su antojo. Pero sobre eso hablaré de nuevo más tarde, cuando me refiera a ese asunto en el remake.

Podemos decir que el verdadero protagonista de “Evil Dead”, la original, no era Ash, ni el bosque, ni siquiera los demonios encarnados en sus propios amigos, sino un libro. No un libro cualquiera (de hecho, la película recibió en su momento el magnífico titulo “The book of the dead”) sino el libro inventado por el escritor de terror americano Lovecraft, el Nekronomicón. Esa es, pienso, la verdadera originalidad subyacente a las maravillas técnicas de su autor, lo que se conecta con el comentario elogioso que en su día hizo Sthepen King sobre ella al afirmar que era la película más terroríficamente original de ese año… se quedó corto, sin duda.

Quizá lo peor de la nueva Evil Dead (2013) no sea que no aporte nada nuevo al cine de terror (escenas de sustos de terror japonés, efectos de sonido absurdos y primeros planos que pretenden inquietar y solo parecen copias de obras menores), salvo algunos apuntes nímios de cierto buen cine, sino que se encargue de desvirtuar y esterilizar las virtudes del clásico de Raimi bajo el pretexto de concebir una “nueva versión”. Todo parece demasiado preconcebido, incluso la fotografía cuidada; la valentía de Raimi desaparece con un Fede Alvárez entregado a la causa de construir una película mainstream, sellada con el engañoso titulo “la película más terrorífica que verás en tu vida” y entregada para regocijo de una plétora de fans poco exigentes.

Las posesiones demoníacas no pasan por convertir a sus implicados en meros émulos de la niña de El exorcista o de infectados en 28 días después, y por si fuera poco, el final tan aplaudido por muchos, no deja de ser un refrito inverosímil que no voy a revelar pero que no llega a la suela de los zapatos a su antecesora. Y llegados a este punto, y con una serie enorme de inverosimilitudes y estupideces varias del guión que no voy a describir, uno de los peores fallos es, precisamente -y quizá en un patético intento por alejarse del clásico- el tratamiento que se le da al libro y el tema de los demonios. Los demonios cantarianos de 1981 se reducen aquí a una sola presencia, un “Ente” que desea apropiarse de las “almas” de cinco personas (qué casualidad); es decir, que lo original de hace 30 años es que Evil Dead se alejaba (sin que muchos se dieran cuenta) de los terrores manidos de la mitología cristiana y de películas como El exorcista, para internarse en un mundo gobernado por seres que no se regían por ningún código ni bajo ninguna estructura cultural ya conocida. Ningún crucifijo podía ahuyentarlos, porque el sobrenombre de “demonio” era solo una consideración humana. El guionista de la nueva Evil Dead no debió ver con buenos ojos esto, porque enseguida trata de meternos por la carretera cristiana del Diablo, Satanás, sin mencionarlo pero apuntando en todas sus direcciones en lo que es, de hecho, el último de los lugares comunes de esta pobre película cargada de tópicos. El libro de los muertos se convierte en una parodia de sí mismo bajo el embalaje de un producto caro pero vacuo, sin la garra, la valentía, la originalidad y sobre todo, el trasfondo de la obra maestra de Sam Raimi.


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