Star Wars: Los últimos Jedi

Star Wars: Los últimos Jedi

Dec. 13, 2017 GB. US. MX. IE.
Tu voto: 0
9.4 61 votos
¿Sucedió algo?

Video trailer

Director

Rian Johnson
Director

Reparto

Mark Hamill isLuke Skywalker
Luke Skywalker
Adam Driver isKylo Ren
Kylo Ren
Carrie Fisher isLeia Organa
Leia Organa
Oscar Isaac isPoe Dameron
Poe Dameron
Domhnall Gleeson isGeneral Hux
General Hux
Gwendoline Christie isCaptain Phasma
Captain Phasma
Andy Serkis isSupreme Leader Snoke
Supreme Leader Snoke

Sinopsis

La fuerza siente un cambio y los Maestros Jedi saben que es el momento de regresar. La galaxia se encuentra perdida y separada, y deberán unir fuerzas si no quieren que sea el fin de la paz. Con el rumor de una guerra, los pocos aliados que quedan emprenderán la búsqueda para aumentar sus aliados, mientras se enfrentan a la desconfianza y el temor de aquellos que no olvidan ni perdonan. Mundos casi olvidados, personajes misteriosos y viejas caras conocidas, una nueva aventura está a punto de comenzar para mantener la frágil supervivencia de La República, mientras se preparan para lo que está por llegar.Star Wars: Los últimos Jedi

Critica:

Vamos a ver, señores. Si uno va a una tienda y paga su precio por una prenda de pura lana virgen, por un smartphone de última generación o por la más reciente PS4 y en su lugar le dan un mojón con pelos, ¿no tiene derecho a quejarse? ¡Qué haters ni que hostias! Desde que los homínidos se reunían en torno a una hoguera y contaban sus avatares de caza, desde que Homero relataba sus epopeyas y los juglares narraban sus peripecias a viva voz, ha existido una constante en el ser humano y es la necesidad de que le cuenten historias y de que se las cuenten bien. Más aún si uno paga por ello. El episodio VIII es basura, y lo peor es que es basura autoconsciente. Ni haters ni la madre que los parió. Disney ha dejado bien claro en esta película cuál es su claro propósito: rebajar el nivel mental de la saga a las nuevas generaciones, las de la ESO, esa pandilla informe de descerebrados hiperactivos que no aprecian una narración visual si su montaje no discurre en frames de menos de un segundo, como si el director sufriera de epilepsia crónica; o si la historia no se estructura en pedacitos videojueguiles independientes, como cuando nuestras madres nos cortaban el filete en trocitos cuando éramos incapaces de hacerlo nosotros; o si los diálogos no son evidentes, sentenciosos o lanzan bromas estúpidas como en un twit, un texto de Instagram o un meme de mierda. Creo que lo dejan bien claro desde que han ido cerrado cualquiera de las tramas y posibilidades anteriores, las que planteaba el Episodio VII: Snoke, Rey, etc como les ha salido de los cojones, porque sí, porque pueden, porque se pueden permitir tirar el sable de luz con el que muchos soñamos de pequeños y que era la joya intocable de Luke como si fuera una mierda de perro; porque pueden quemar los libros Jedis o porque pueden asegurar que Rey ya no necesita más entrenamiento, resulta que lo lleva dentro. Qué diferente el mensaje que lanzaba Yoda en los 80, el mensaje del esfuerzo, de la superación, del trabajo físico y moral del que se lanza en este panfleto para subnormales: los libros no importan, el entrenamiento no importa, todo se consigue sin el mínimo esfuerzo.
Para esta panda de payasos sin luces, ni letras ni educación narrativa a los que va dirigido ese mensaje, para aquellos que creen que El Rubius es lo más de lo más e Instagram un espacio para el arte, me veo en la obligación de hablarles del concepto de verosimilitud y el de suspensión de la incredulidad. ¿Quién no ha escuchado alguna vez eso de: “al cine se viene a disfrutar, no a analizarlo”, o “es una película fantástica, todo vale”? Bueno, pandilla de indocumentados, cuando uno va a contar una historia y empieza a crear un mundo original, llámese Star Wars, Batman o mis cojones son claveles, crea sus propias reglas para que ese mundo tenga visos de realidad (verosimilitud) y con las que va a necesitar jugar después, lo que no puede hacer uno es pasarse sus propias reglas por el arco del triunfo cada vez que le venga en gana (que Superman, de repente, use supositorios de Kryptonita, por ejemplo) porque además de demostrar nula calidad narrativa y una torpeza e incapacidad creativa sin límites, está calificando a su público receptor más o menos de inframental, que es lo que sois muchos. Así que no me extraña. Cuando la película, por muy fantástica que sea, deja de ser verosímil (si los Jedis pueden hacer lo que hacen en ciertas lamentables e indignas escenas, una a lo Mary Poppins y otra combatiendo cobardemente por wifi, algo que destroza para siempre dos personajes míticos y muy queridos, ¿qué cojones llevan haciendo estos tiñalpas desde el Episodio I y la orden 66?), rompe la suspensión de la incredulidad y el público (el que tiene dos dedos de frente, claro) se siente estafado, porque lo sacan a tirones de la historia. Es como cuando un amigo te dice que llega tarde porque ha tenido un accidente y, vale, te lo crees más o menos, y justo después te cuenta que se ha chocado con Cristina Pedroche y se la ha tirado en el baño de un Starbucks mientras hacían el parte del seguro. Y tú dices: veeeeenga. Pues eso es el Episodio VIII. Ni siquiera los propios personajes se creen su realidad, cuando Leia le dice a Laura Dern: di tú lo de “que la fuerza te acompañe”, que yo ya lo he dicho muchas veces, te están dejando claro que están mirando desde fuera a los personajes, que están de bromitas, que se la suda la historia, vamos. Ni siquiera voy a contar nada en la zona Spoiler, porque creo que la película es lo suficientemente ridícula, irrespetuosa, incoherente y mala como para detallar los miles de aspectos sonrojantes, estúpidos y dedicados a un público borderline que contiene. Así que, incapaces estéticos, nulidades intelectuales, tragadores de alfalfa narrativa, orgullosos submentales, tontos del mundo, en suma, disfrutad de la película si queréis, como esos periquitos, que con su cerebro de guisante, logran seguir los movimientos oscilantes del errático dedo índice de su dueño. Pero dejad de llamar “haters” (que no es más que un término mierdil de esos que solo desacreditan por mera convención de estúpidos en masa) a los que, en buena conciencia, se sienten estafados tanto por el dinero de su entrada, como por la putrefacción de unas ideas icónicas y unos ídolos de su infancia violados y maltratados. Sin olvidar que uno va al cine a que le cuenten una buena historia, bien narrada, a que lo sumerjan en la magia y la fantasía, no a que lo traten como un imbécil ni a ver una partida on line del último videojuego de la PS4. ¡Haters vosotros!, que con la arrogancia que concede la estupidez os permitís mirar por encima del hombro a los que se han dado cuenta de la dolorosa tomadura de pelo que ha perpetrado Disney y encima lo fomentáis. Es una película para imbéciles, perpetrada sin amor ni respeto, con el único fin comercial de sacarle la pasta a una masa infame y cada vez más ignorante, estúpida y autocomplaciente aplicando la ley del mínimo esfuerzo. Para vosotros, jugadores.

Título original Star Wars: The Last Jedi
Calificación de IMDb 7.4 325.857 votos

Títulos similares