Frozen: El reino del hielo

Frozen: El reino del hielo

Un acto de amor verdadero puede acabar con un corazón congelado. Nov. 27, 2013 US. 102 Min.
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Director

Chris Buck
Director

Reparto

Kristen Bell isAnna (voice)
Anna (voice)
Idina Menzel isElsa (voice)
Elsa (voice)
Jonathan Groff isKristoff (voice)
Kristoff (voice)
Josh Gad isOlaf (voice)
Olaf (voice)
Santino Fontana isHans (voice)
Hans (voice)
Alan Tudyk isDuke (voice)
Duke (voice)
Ciarán Hinds isPabbie / Grandpa (voice)
Pabbie / Grandpa (voice)
Chris Williams isOaken (voice)
Oaken (voice)
Maia Wilson isBulda (voice)
Bulda (voice)

Sinopsis

Cuando una profecía condena a un reino a un invierno eterno, Anna, una joven optimista se une a un temerario montañero llamado Kristoff y a su compinche el reno Sven. Juntos emprenden un viaje épico en busca de Elsa, hermana de Anna y Reina de las Nieves para poner fin al gélido hechizo. Adaptación del cuento “La reina de las nieves”. Frozen: El reino del hielo

Critica:

En la subvalorada “Brave” (2012), Pixar abrazó los códigos del cine de aventuras y les insufló un aliento mágico, heredero de las formas y mecanismos del Studio Ghibli, dando forma a una de las mejores películas animadas en la tradición narrativa clásica. Con “Frozen” (2013), Disney recoge el testigo pero en lugar de mirar al exterior, pule aquello que esbozó en películas como “Encantada” (Enchanted, 2007) o “Enredados” (Tangled, 2010) para dar forma a un nuevo clásico en su canon de largometrajes, un trabajo de una riqueza tan rotunda que cumple todas las promesas que su “Tiana y el sapo” (The Princess and the Frog, 2009) gritaba pero no conseguía hacer audibles. Por fin, ahora sí, se entiende que la última etapa de Disney (iniciada, por así decirlo, cuando John Lasseter asumió las riendas del estudio) ha ido enfocada hacia la creación de un nuevo tótem que sirva como guía y referencia para obras futuras. Porque si bien la calidad de trabajos como “Bolt” (2008), “Rompe Ralph” (2012) o “Frankenweenie” (2012) es incuestionable, se veían en cierto modo ajenos a la tradición que inició “Blancanieves” (1937).

“Frozen” es un musical a la antigua usanza, una película que utiliza la música como motor de la narración sobre todo en su primer bloque, excepcional (hasta que suena el Let It Go, -´Suéltalo’ en español-) y que luego abraza de forma abierta el cine de aventuras más puro. Como “Brave”, o “Enredados” pero sin ahondar tanto en la comedia física (secundarios como Olaf al margen), es capaz de equilibrar la balanza e integrar varios registros de forma orgánica, pasando de comedia a drama sin aparente esfuerzo, de acción a la calma, con una claridad que debería estudiarse por su magnífica ejecución. Su clasicismo en las formas se lleva a cabo no sólo a través de la disposición de los elementos del plano, pues también aprovecha el ser la primera película del estudio en CinemaScope desde la magnifica “La bella durmiente” (Sleeping Beauty, 1959) para generar imágenes de una fuerza incuestionable. A nivel puramente formal es un trabajo extraordinario, con algunos planos asombrosos y un trabajo técnico (reflejos, fundidos) delirante, en el buen sentido. Qué decir de cierta elipsis -a través de la música- o de algunas soluciones en forma de montaje paralelo, que son sencillamente increíbles.

La música, insisto, es realmente notable. No tanto las melodías orquestadas, que acompañan bien a la imagen sin crear momentos de éxtasis, como sí las canciones. Incluso en la versión española se hace un trabajo aceptable, aunque todo alcanza mayor dimension con las originales. Temas como “Por primera vez en años/For the First Time and Forever” o “Hazme un muñeco de nieve/Do You Want To Build a Snowman” son magníficos por separado, pero ganan indudablemente en el contexto de la propia película, como acompañamiento a la imagen. Y eso es algo que pasa demasiado poco y que asegura que el trabajo de integración -narrativo, una vez más- funciona a gran altura. La escala de “Frozen” a nivel de ambición es alta, pero cuando el resultado acompaña no hay mucho más que decir. La historia por otra parte es sencilla y va en la línea habitual de este tipo de cine que llama a los clásicos literarios, y aunque la adaptación de “La reina de las nieves” es considerablemente libre, funciona porque han sabido modernizarlo sin abandonar ese toque a medio camino entre lo naif y lo consciente, con algún elemento mordaz que sirve para desmontar alguno de los clichés del estudio (el amor a primera vista, por ejemplo) sin caer en lo vulgar.

“Frozen” es, en resumen, una película magnífica que no tiene mucho que envidiar a los grandes clásicos de la compañía. Quizá sea una afirmación un poco temeraria, pues será el tiempo el que decida en qué lugar ha de colocarse y cuál es su valor dentro del bloque de largometrajes de Disney, pero vista hoy y en el contexto que nos ocupa, es una apuesta clara por la continuidad de los orígenes sin descuidar tampoco las concesiones contemporáneas. Musicalmente magnífica, técnicamente perfecta y en su simplicidad argumental, una experiencia mágica que merece -debe- verse sí o sí.

P.D: Pequeño inciso para decir que la campaña de marketing de “Frozen, el reino del hielo” no es, en absoluto, representativa de lo que es la película. En ese sentido, el clip que han estado meses proyectando (en el que el muñeco de nieve Olaf y un reno pelean por una zanahoria) ni siquiera es parte del film: es una pieza promocional que ahonda en un sentido del humor que no es para nada el núcleo del nuevo clásico de Disney. Si tenéis la intención de verla confiando en que sea una nueva “Ice Age” o algo parecido, olvidadlo.

Título original Frozen
Calificación de IMDb 7,5 459.288 votos
Calificación de TMDb 7.4 4910 votos

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