Final Portrait. El arte de la amistad

Final Portrait. El arte de la amistad

Aug. 03, 2017 FR. GB. 95 Min.
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Director

Reparto

Geoffrey Rush isAlberto Giacometti
Alberto Giacometti
Armie Hammer isJames Lord
James Lord
Tony Shalhoub isDiego Giacometti
Diego Giacometti
Sylvie Testud isAnnette Arm
Annette Arm
James Faulkner isPierre Matisse
Pierre Matisse

Sinopsis

En su estudio parisino, en 1964, el escultor Alberto Giacometti (Geoffrey Rush) se cita con el crítico de arte, James Lord (Armie Hammer), para hacerle un retrato. Lo que en un principio iba a ser un trabajo de dos días, se convierte en un largo proceso a lo largo de varias semanas, debido a la falta de disciplina e incapacidad de concentración del artista. Y es que, este proceso de creación se ve interrumpido por cenas, copas de vino o las visitas de Caroline (Clémence Poésy), la amante del escultor para desesperación de Annette (Sylvie Testud), la callada esposa del venerable y excéntrico artista. Final Portrait. El arte de la amistad

Critica:

Cuánto mal ha causado el platonismo. Por no hablar de su degradación, el romanticismo. En verdad, toda forma de idealismo. De huida del materialismo. Ese afán improbable por escapar de nuestro cuerpo, de lo vulgar, de la miseria, de lo ordinario, aburrido y cotidiano, de nuestros deseos más primarios, de nuestra común mediocridad y falta de vuelo.
La idea de genio (artístico) es arquetípica, flota en un limbo dorado, como el bien, la belleza y la verdad, igual de pura que ellas. También, por supuesto, es, como decíamos, romántica. Una exaltación del individuo, del yo hipertrofiado, el autor tratado como un enviado o elegido (la religión del arte), una especie de mediador (médium) entre el más allá, el misterio, y el más acá, el humano desvelo.
Además, cómo no, de ocupar enteramente un género cinematográfico. El retrato de un genio tiene en su haber cientos de películas. Todas ellas beben del mismo anhelo, de la misma fórmula, cuentan al dictado de la idea, son serviles, puritanas, fieles a la norma.
Y esta película es una de ellas. Recatada, modesta, con el visto bueno de las autoridades pertinentes, con el sello o marchamo adecuados. Aprobada por el comisario de las buenas ideas.
Sí. Resumo. Un genio debe ser, básica, esencialmente, como un niño de seis años malcriado, consentido, repelente, insoportable y muy lerdo, que todavía se mea en la cama y no duerme, berrea, quiere una teta que ya no le toca.
Esa es la esencia. El resto no son más que variaciones sobre el mismo tema. Pueden ser genios más malditos o blanditos, más idiotas, locos o resueltos, más apasionados, pelmas o parásitos, más generosos, brillantes o absurdos. Eso no importa.
En el caso Giacometti que nos ocupa se trata de fumar como un carretero, hablar entre dientes, beber como un cosaco si se tercia (la autodestrucción concienzuda suele ser un atributo irreprochable), refunfuñar (otro aspecto casi indispensable entre estos sujetos privilegiados, la mala leche, la impertinencia, el desagrado, el amor por lo atrabiliario, destemplado y dislocado. Nada más que bagatelas, estrategias de distracción para intentar disimular un corazón tan grande y magnánimo como la Atlántida o el mismo cielo), practicar el amor libre y, a ser posible, putero (pendenciero, cenagoso, hasta a veces violento) con fruición fornicadora y atea, ser distraído, improvisado, despistado, maniático, neurótico, psicótico, tarado, irascible, pasional, fugaz, resplandeciente, depresivo, eufórico, insobornable, enfermo, contradictorio, turbulento, irracional, inconsecuente y nada burgués.
Ah, se me olvidaba, muy importante, y que todo tu séquito*, los que te rodean o te quieren, ya sean hermanos, amantes (especialmente), amigos, rivales, socios, pasantes, marchantes, comerciantes, gerentes o escribidores te sigan como a un gurú estupefaciente, como a un malvado psicotrónico de burda telenovela, como al jefe timador y bravucón de una secta de medio pelo, deben aguantarte todas tus barrabasadas, bobadas y majaderías, deben aceptarlo todo, para luego poder contarlo, para poder presumir (¿y hacer caja?) de haberse mezclado con ese ser divino, bendecido, iluminado. Da igual que sea un mamarracho y su comportamiento de cárcel, psiquiátrico o monasterio, tú debes aplaudir, ya seas querida, biógrafo o jardinero, jalear, ofrecer tu cuerpo y vender tu alma por ese trozo de gloria, que la ocasión es bárbara y la pinta una cantante calva.

Título original Final Portrait
Calificación de IMDb 6.3 2,554 votos
Calificación de TMDb 6.1 46 votos

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