Dioses de Egipto

Dioses de Egipto

La batalla por la eternidad comienza. Feb. 25, 2016 AU. US. 127 Min. PG-13
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Sinopsis

La supervivencia de la humanidad pende de un hilo, pero Beck, un héroe mortal, está decidido a salvar el mundo y a rescatar a su verdadero amor. Para conseguirlo busca la ayuda del poderoso dios Horus, con el que establecerá una alianza contra Set, el despiadado dios de la oscuridad que ha usurpado el trono de Egipto, sumiendo al país en el caos. Para ganar la batalla contra Set y sus secuaces tendrán que someterse a terribles pruebas de valentía y sacrificio. Dioses de Egipto

Critica:

A ‘Dioses de Egipto’ le ha caído de todo.
Que si acusaciones de racismo por no representar egipcios algo más morenitos, que si escenarios dignos de un videojuego mal acabado, que si todo mal por versiones supuestamente apócrifas de deidades antiguas… todo ello el perfecto anzuelo polémico que han mordido figuras públicas y respetadas como Ava DuVernay, enterrando su carrera comercial antes de nacer, y convirtiéndose en el fracaso más sonado del 2016.
Cuando la verdad es, señora DuVernay, y respetables miembros del público, que quizá nos hemos olvidado de una de las funciones más antiguas del cine: entretener.

Nadie se quejó, hace años, cuando ‘Star Wars’ llegó a los cines y no había ni una sola minoría étnica en su reparto (ahora ya sí, venga, que ya toca). Demonios, nadie se quejó tampoco de que en Blade Runner todos los replicantes fueran más blancos que la leche. ¿Y por qué?
Teoría personal por propia experiencia: el espectador, cuando entra al cine a ver fantasía, hace un acuerdo tácito con el director de que se va a dejar llevar a cualquier mundo irreal, simplemente por el placer de que pueda parecer real. Esa es la magia del cine, hacer posible lo imposible. Dejarnos fantasear, por unas horas, con algo que sabemos no existirá. Ojo, eso no invalida, para nada, que la película-denuncia de la señora DuVernay se pueda ver en la sala de al lado, o incluso (ojo, ojo) que se puedan ver y apreciar las dos por igual.
Y sí, los tiempos han cambiado, el cine ya puede representar minorías, bla, bla, bla… sí, pero parece que los que no cambian son los cabeza cuadrada que no aceptan el cine como entretenimiento, y aún más, los que se empeñan en que la fantasía sea “realista”, cuando nunca ha necesitado serlo.

En ningún momento miré a Horus y dije “vaya basura de película, ese tío rubio con cuerpo trabajado a gimnasio no se parece en nada a mí, ¡¿para cuándo dioses que me representen?!” sino más bien “uhm, una historieta sobre un dios que debe ganarse la admiración de sus súbditos con estética egipcio-chula, mola”. Me dejé llevar por la fantasía de que un Egipto poblado de brillos y templos hubiera podido existir, sin pensar que un dios de ocho metros con armadura dorada viviendo entre mortales tendría que parecerse a nada de lo que veo habitualmente.
Y fue bien, muy bien de hecho: me llevé un tour por el desierto huyendo de serpientes gigantescas, luché contra Set por la coronal real en el pico de un colosal obelisco y hasta me llevé un bonito recuerdo de la diosa Hathor, una pobre víctima de las circunstancias capaz de sufrir lo imposible por amor, fin último de su existencia. No me vi representado en ninguno de los personajes, pero tampoco hacía falta, eso no me impidió participar en esta épica de dioses aceptando su razón de ser, con fascinante imaginería egipcia de por medio. De hecho, hasta podría decir que el que estuvieran atormentados por tener que ocupar un sitio que no quieren, pero deben, a lo tonto me hizo empatizar con ellos (¡y no se parecen en nada a mí eh! no creía yo que fuera posible eso).
Ni siquiera me sacó de la película la sosísima pareja de humanos, aunque para ser sincero sus te-querré-siempre palidecen en comparación de un magnífico Geoffrey Rush en la piel del Dios Sol Rá, montado en un carro divino que lucha cada día con un monstruo humeante que representa la negra noche. Releed ese final de frase y revisad el pulso, porque si no se altera me temo que ya estáis cerca de conocer a Anubis.

Cuando terminó la película volví a mi vida, donde creo que nunca existieron dioses gobernando en Egipto. Mierda, y hasta las imágenes de las agencias de viajes se parecen poco a las orillas del Nilo que he visitado. ¿Y sabéis qué? Creo que los antiguos egipcios tampoco hablaban en inglés.
Pero en el fondo yo ya lo sabía, y supongo que mucha gente también. Son Ava DuVernay y los cuatro quejicas de siempre los que no lo saben, parece.

¿Y lo triste que tiene que ser pedirle al cine que siempre sea realista y serio, sin dejar que muestre los mundos fantásticos que puede llegar a crear?

Título original Gods of Egypt
Calificación de IMDb 5.5 73,866 votos
Calificación de TMDb 5.2 1056 votos

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