Blood Father

Blood Father

Aug. 11, 2016 FR. 88 Min.
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Director

Reparto

Sinopsis

Un ex-militar se reúne con su hija de 16 años, con la intención de protegerla de unos traficantes de droga que quieren matarla. Blood Father

Critica:

No es raro que un día un padre se encuentre con que su hija de 17 años le diga convencida: ¡Tú no sabes nada! En este caso, Mel se confiesa en Alcohólicos Anónimos lo que sirve de breve introducción, perfecta para situarte en la acción y, además, sabrás que la mocosa está muy equivocada al respecto. Su padre sabe del tema.

Mel, que será lo que quieras, es aquí un ex convicto y la hija no le va a sorprender en fuera de juego; ahora bien, empleará con su hija la psicología inversa, en vez de querer convencerla con razonamientos machacones, le mostrará ese camino de alcohol y drogas que él ya conoce bien y la acompañará, pero con la intención de enseñarla que el camino acertado está en el otro lado.

Con este planteamiento, la película funciona por sí sola a pesar de lo convencional que es, y alguno encontrará más de una secuencia previsible, pero este género es así. Además, ¡cómo no vas a sonreír y hacerle un guiño a Mel cuando nos recuerda sus comienzos como Max, en moto por la carretera y volviéndose con la recortada para hacer frente a sus sanguinarios enemigos! Estupendo homenaje para sí mismo y ¿por qué no? Para el espectador que le sigue desde siempre.

El thriller tiene el punto exacto para que entretenga y no resulte excesivamente violento, utiliza los recursos consabidos para estos temas con la lógica de siempre y todo transcurre como debe transcurrir. Un poco de todo y ya sabes, a veces un poco de todo es mucho o sencillamente, es suficiente.

Es difícil ignorar a Mel Gibson. Hemos crecido junto a él. Desde mi adolescencia he visto y disfrutado de sus filmes. Me colé para ver a la primera Mad Max, que clasificaron “S” (que risa!!), puesto que no tenía la edad. No pude ver Mad Max II de estreno porque a mi pueblo no llegaba nunca, pero la conseguí ver, en una copia pirata, en el autobús que nos llevaba a una excursión escolar. He disfrutado con “Maverick”, con la saga de “Arma letal”, he sufrido con “Gallipolli”, he disfrutado de sus actuaciones en “El hombre sin rostro”, “Braveheart”, “Hamlet” o “El año que vivimos peligrosamente”; Mel Gibson ha tenido filmes buenos y otros no tanto, pero siempre ha sabido impregnar a sus personajes de un carácter e identidad propio de un intérprete intuitivo y racial. Es un actor de la vieja escuela. Y con “El hombre sin rostro” descubrí a un director sensible y que dominaba el lenguaje cinematográfico a la perfección, como luego confirmaron sus excelentes filmes detrás de las cámaras.

Yo no voy a votar a Mel Gibson. Ni él lo pretende. Errores los cometemos todos y para el caso de personajes públicos, son víctimas de la magnificación de una prensa y una televisión de tertulianos ansiosa de sangre o prestigio. Leña del árbol caído. Telerrealidad al cubo. Juicios paralelos y mediáticos. Hambre de mezquindad. Nunca oí decir que Mel Gibson fuese telepredicador ni lo pretendiese, ni que se presentase a político, o que fuese bandera de causas nobles y no recuerdo haber leído que cometiese algún delito grave o monetario. Solo ha pretendido vivir de lo que conoce, que es el cine, ni más ni menos, pero desde hace unos años no lo tiene fácil, victima de linchamiento audiovisual y sentencia televisiva por sus problemas personales y su puntual vehemencia trasnochada bajo los efectos del acohol. Será que nadie se ha equivocado en su vida.

Blood Father recoge mucho de este calvario en sus primeros minutos, cuando se nos describe a un personaje imperfecto, fracasado, que ha cometido muchos errores, adicto al alcohol pero que sigue peleando para vivir un día más. Y que desea ver crecer a su hija. Demasiadas conexiones con la realidad. Intérprete y personaje se funden en ocasiones.

Aunque no lo parezca, el filme quiere lanzar un mensaje positivo, no como en aquellos filmes conspiranoicos de los años 70 donde todo acababa mal y en una profunda desesperación. En este filme, Richet muestra que siempre hay esperanza y honestidad incluso en los sitios más inverosímiles, por muchos golpes y traiciones que tengas que sufrir. Mel Gibson es un perdedor, pero también es un luchador, es un padre coraje.

Serie B, no por ello de peor calidad que cualquier superproducción, huye de los filmes de la serie “Venganza” interpretados por Neeson, más propios de un Bourne ajado, y de cualquier atisbo de espectacularidad. Efectivamente, hay violencia, pero poca y con coreografías muy discretas o incluso ausentes. Gibson no encarna a los personajes de Neeson o a un Bronson, sino más bien su personaje recuerda al Eastwood de “Gran Torino”, actor al que homenajeó en “Vacaciones en el infierno”.

De guión sencillo y apoyado en un elenco de buenos secundarios, el filme destaca por la presencia de un Gibson arrollador en su humanidad. No es un ejercicio de virtuosismo del director, que prefiere ceder el protagonismo a los actores y a la historia. Y es una buena elección.

Para el personaje de Gibson, la esperanza es lo último que se pierde.

Título original Blood Father
Calificación de IMDb 6.4 43.736 votos
Calificación de TMDb 6.2 506 votos

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